PAPIRO DE EBERS » Revela el alto conocimiento en la práctica médica


Uno de los documentos que muestra el grado de conocimiento de la cultura egipcia en cuanto a la medicina es el papiro de Ebers. Este papiro redactado aproximadamente en el año 1550 A.C., pertenece al octavo año de la monarquía de Amenhotep I, durante la Dinastía XVIII. Fue encontrado en 1862, por un comerciante entre las piernas de una momia en la tumba de Assasif, resultando ser uno de los papiros egipcios más importantes, que formaba parte de la colección de Libros Herméticos dedicados a Thot, el dios de la curación. Posteriormente, fue comprado por el egiptólogo George Ebers, quien lo tradujo y publicó.

Contenido del papiro de Ebers.

El papiro de Ebers mide algo más de veinte metros de largo y unos treinta centímetros de alto, constando de 110 páginas con aproximadamente 700 fórmulas magistrales y remedios para el tratamiento de numerosas enfermedades. Contiene un estudio acerca del corazón, con una descripción exacta del sistema circulatorio, adicionalmente medicaciones para desórdenes mentales como la depresión y la demencia, métodos anticonceptivos, diagnóstico del embarazo, e incluso trastornos ginecológicos, dermatológicos, enfermedades gastrointestinales, urológicos, oftalmológicos u odontológicos, también terapias para los accesos, tumores, trastornos óseos y quemaduras. Por otra parte, incluye varias recetas de hechizos que detallan la preparación de medicamentos para la cura de enfermedades, usando animales, plantas, toxinas vegetales y minerales, lo que demuestra que los egipcios, combinaban las prácticas de la medicina con la magia y el misticismo.

Contenido del papiro de Ebers

Recetas médicas del papiro de Ebers.

Los recetarios farmacéuticos del papiro de Ebers englobaban una gran cantidad de sustancias extraídas en mayor parte de plantas como el azafrán, mirra, aloe, ricino, lirio, amapola, cáñamo, además de otras obtenidas de insectos y arañas.

Conforme a ello, para la diarrea se usaba una infusión hecha con higos, uvas, pasta de pan, maíz, tierra fresca, cebolla y fresa. En la piel descostrada se aplicaba una mezcla de excremento de escriba con leche fresca. De igual manera, para la indigestión se preparaba un macerado de dientes de cerdo revuelto en cuatro tortas de azúcar. Cada producto vegetal se destacaba por sus propiedades curativas, como por ejemplo, la albahaca para el corazón, el ajo y la cebolla para obtener energía física, o el cardamomo como digestivo.

Entre las fórmulas asociadas a los conjuros estaba la usada para las quemaduras que consistía en rezar una oración al dios Horus, mientras se untaba una solución de leche materna con goma y pelo. Otra muy peculiar era para las cataratas, se ungía en los ojos una crema elaborada con cerebro de tortuga y miel, a la vez que se gritaban oraciones de sanación.

Muchas de las avanzadas técnicas médicas descritas en el papiro de Ebers constituyen un gran legado de la cultura egipcia.

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