ESCULTURAS MEXICANAS » Conoce su simbolismo y valor histórico

Durante gran parte de la historia, la cultura mexicana se ha destacado por sus obras, especialmente las esculturas mexicanas precolombinas, que obtuvieron un gran valor tanto simbólico como artístico.

Esculturas mexicanas precolombinas.

Esculturas mexicanas precolombinas

Las siguientes esculturas mexicanas permanecieron ocultas durante siglos, y a raíz de su descubrimiento deslumbraron a la humanidad.

Cabezas Colosales Olmecas.

Un sorprendente hallazgo ocurrido entre 1938 y 1946, en la costa del Golfo de México, que se refiere a 17 cabezas talladas sofisticadamente en rocas de basalto volcánico de casi 20 toneladas de peso y un poco menos de tres metros de altura. Con rasgos específicamente negroides, algunos investigadores afirman que se trataban de representaciones de guerreros olmecas por sus cascos.

Atlantes de Tula.

Son monumentos monolíticos de la cultura Tolteca, hallados en Tula en 1940, que miden un poco más de 4,5 metros de alto y están labrados en piedra basáltica. Los atlantes figuran a guerreros toltecas con decoraciones labradas de un tocado de plumas, pectoral, dardos, cuchillo de pedernal y un arma curva.

Piedra del Sol.

Comúnmente llamado Calendario Azteca, es un disco monolítico de basalto con inscripciones de la cosmovisión azteca. La pieza que mide 3,60 metros de diámetro y 122 centímetros de grosor, posee en sus inscripciones los movimientos de los astros, así como también, los ciclos de los meses, años y siglos del calendario azteca.

Adicionalmente, otras esculturas precolombinas de la cultura mexicana importantes son, la Coyolxauhqui, la estatua de Tláloc, el Chac Mool y Coatlicue.

Esculturas mexicanas contemporáneas.

Muchas de las esculturas mexicanas albergan un contenido histórico, sobre todo de la gesta independentista, que hoy en día comparten espacios en la Cuidad de México.

Ángel de la Independencia.

Inaugurada en 1910, es una estatua de la victoria alada que sostiene una corona de laurel y una cadena rota, reposando sobre una columna y un pedestal. La escultura representa el ícono de la independencia de México y un lugar de concentración para grandes celebraciones populares, además de ser la imagen en la campaña turística de la ciudad.

Diana Cazadora.

Siendo una obra que data de 1942, es una de las más representativas del arte escultórico mexicano, con varias réplicas en diferentes ciudades. Como monumento a la libertad refleja los cambios políticos y sociales de la cultura mexicana.

El Caballito.

La estatua ecuestre de Carlos IV se inauguró en el año 1803, en honor al rey español. Fue realizada con una aleación de cobre, llegando a pesar 13 toneladas. A pesar de haber sido reubicada en varios lugares de la ciudad, e incluso tapada durante el tiempo de la independencia, actualmente reposa en una plaza cerca del Museo Nacional de Arte.

Todas estas esculturas con un pasado histórico refuerzan la identidad y el acervo patrimonial de la cultura mexicana.

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